“Volver al futuro” / Pedro Piñate

“Volver al futuro” / Pedro Piñate

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Tal como en la película de ficción de los años 80, donde un joven y un científico excéntrico son retrocedidos en el tiempo hasta los 50, Venezuela y los venezolanos debemos “volver al futuro” y no quedar atrapados en el pasado donde el Castro-comunismo nos llevó. Sobre cuánto tiempo atrás fuimos retrocedidos, cada quién puede sacar su cuenta. Sirviendo de referencia a objeto de comparación, las dictaduras previas del siglo XX. La del general Marcos Pérez Jiménez que duró 6 años desde 1952 hasta su derrocamiento cívico-militar el 23 de enero de 1958 y la del general Juan Vicente Gómez, que rigió desde 1908 hasta su muerte el 17 de diciembre de 1935, tras 27 años de tiranía.

En cuanto a la medida del retroceso, la pérdida del orden constitucional y del Estado de Derecho, junto a la violación continua de los derechos humanos y ciudadanos, son las razones más importantes de “volver al futuro” reinstaurándolos. De hecho la situación de los presos políticos recordaría según sus familiares, con creces a los de Pérez Jiménez en la  Seguridad Nacional y los de Gómez en La Rotunda. Por su parte la hegemonía militar sobre la sociedad civil supera a ambos tiranos de principio y mediados del siglo XX, mientras que los paramilitares “colectivos” en moto que aterrorizan la población, recuerdan las montoneras de finales del siglo XIX, irregulares armados y a caballo.

Sobre el manejo de la economía es notorio que el retroceso es total. El petróleo y las minas, los impuestos, los créditos y endeudamientos, en fin todos los ingresos de la nación, son manejados como en el pasado, a la voluntad de cada dictador. Esto con algunas diferencias: Pérez Jiménez invirtió en el desarrollo nacional y construyó la mayor parte de la infraestructura moderna que al país dejó. El “Benemérito” hizo de Venezuela su hacienda particular, pero pagó la deuda externa y solventó la nación. Por el contrario el Castro-comunismo esquilmó la vaca hasta matarla, vació las arcas, endeudó la nación hasta más no poder, destruyó la infraestructura al no mantenerla, acabó con el sector productor privado, y no dejó obra alguna, más que el hambre y miseria del pueblo. Por todo esto tenemos que “volver al futuro” y rápido, posible solo con liderazgo efectivo, determinación y coraje, mucho coraje.

ppinate@gmail.com 

El Universal