Serie mascotas: tercera edad en gatos

Serie mascotas: tercera edad en gatos

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Normalmente, los gatos viven más tiempo que los perros. Con un buen cuidado veterinario, una vida activa, una alimentación adecuada y una buena genética, un minino puede llegar a vivir más de veinte años. Sigan estos consejos.

En nuestros hogares los gatos alcanzan a menudo altas edades, por encima de los quince años pudiendo aventurarse hasta los veinte o incluso más. Favorecen los cuidados hogareños la máxima expresión genómica de longevidad. Esto no sucede con sus primos, a ejemplo los grandes felinos: leones, tigres, leopardos y jaguares que serán eliminados por las durísimas condiciones naturales. Así, un león macho, con ocho años de edad tendrá que enfrentarse en pelea a «muerte» por su reino con rivales más jóvenes de soberbias potencias o abandonar su familia donde reinó.

Resulta un hecho tan inmisericorde que estos viejos monarcas destronados. En las colonias de gatos callejeros, la supervivencia se rifará muy cara. A partir de los ocho, diez años de edad el gato podrá sucumbir de hambre o tal vez en una pelea entre machos, o atropellado, o víctima de un sinnúmero de enfermedades víricas, bacterianas o parasitarias. En los hogares, nuestros amados gatos se integran como uno más en el grupo familiar humano. Gozarán de cuidados, de alimento gratuito, de descanso, de cariño y de los necesarios cuidados veterinarios. Podrán así vivir muchos años pero por supuesto no eternamente y no con «siete vidas». Veremos a continuación como los gatos se accidentan y enferman con frecuencia amenazando así su esperanza de vida.

Podremos comenzar con la Disfunción renal, «el riñón fallará de manera más habitual en animales geriátricos», comenta nuestro veterinario de cabecera Javier Álvarez de la Villa. El paciente, enfermo, pudo haber comenzado a beber más. Su propietario no se suele alarmar ante este hecho. Verá ,como con frecuencia, su minino se acerca a cualquier grifo o agua en curso y bebe afanosamente o vacía una y otra vez su bebedero repleto. Suele suceder que el problema florece al aparecer la anorexia más o menos profunda y ,como no podría ser de otra manera, el adelgazamiento desde leve a pronunciada caquexia. En los Centros Veterinarios un análisis podrá ofrecer resultados alarmantes, los tóxicos renales (urea, creatinina, fósforo) podrán hasta dispararse. Los riñones no conseguirán depurar y la sangre se convertirá así en un tóxico fluido interno.

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¿Qué hacer?, tratar expeditivamente. Intentar limpiar la sangre ayudando mediante intensivas medidas médicas a los comprometidos riñones. A este fin, se ofrecerán dietas específicas. Dietas especialmente formuladas que se absorben e integran en el organismo del gato enfermo,produciendo una menor cantidad de tóxicos urémicos. Pero ,además, e emplearán estrategias para aumentar el apetito y también para anular los vómitos. Finalmente, se podrá hasta depurar su sangre con diferentes técnicas dialíticas. Pero, no les quepa duda, será siempre mejor prevenir. A partir de los ocho años de vida un rutinario control veterinario podrá descubrir problemas incipientes cuyo control será sin duda mucho más sencillo y gratificante.

Otro hecho común, la Perdida de movilidad. Son tan elásticos que parecen de goma, equilibristas, saltarines y de una agilidad que parece hasta sobrenatural, pero además son gráciles y elegantes proporcionando jugosa experiencia a nuestros sentidos deleitados. «Con la edad, pueden aparecer dificultades locomotoras de diferente identidad, desde una leve cojera a una apreciable incapacidad. Nuestro gato puede estar sufriendo en silencio», comenta el veterinario del Centro Veterinario Víctor de la Serna de Madrid . Son los felinos bastante estoicos, parecen aceptar en silencio su inevitable decadencia que en el medio natural podría implicar su final. Apreciados estos síntomas una exploración veterinaria detenida y en ocasiones, una imagen radiográfica,pueden ofrecer diferentes diagnósticos. Muchas veces, artropatías de considerable relevancia. El tratamiento restaurará otra vez parte del vigor, agilidad y movilidad perdidos. Nuestro minino nuevamente se encontrará en forma.

Deterioro cognitivo

Gatos geriátricos, lo pueden desarrollar. Veamos como por ejemplo,el gato no quiere dormir al llegar la noche, maullando sin tregua y sometiendo a su propietario a insomnio forzado. Situación desesperante y cuando al fin amanece nuestro minino duerme entonces. «Se denomina alteración del ritmo circadiano y puede ir unido a otros síntomas del florido síndrome de disfunción cognitiva, parecido al alzhéimer humano», comenta Álvarez de la Villa.

Estos animales muestran similares alteraciones funcionales y anatomopatológicas del cerebro,acumulación de pigmentos de desgaste y degeneración de la sustancia gris. El panorama es descorazonador, el gato puede llegar a no conocernos, se alteran sus hábitos higiénicos de micción y defecación, vagan perdidos en el hogar antaño conocido, se quejan sin parar. Sus sentidos visual y auditivo pueden fracasar también ahondando en el problema. Es necesario, estar atentos. Una detallada anamnesis en la cual el propietario informa de estos avatares, además de una pertinente exploración clínica,ayudará al diagnóstico y al pertinente tratamiento que puede aliviar y restaurar enormemente la dignidad vital de nuestro felino.

Hipertiroidisimo felino

Otros gatos han adelgazado súbitamente. Pueden mostrarse nerviosos, hiper excitados e inquietos. Todo lo hace a «mil por hora», comen sin masticar, beben enormes cantidades, maúllan, tiemblan e incluso jadean. Están sufriendo los efectos hipermetabólicos del hipertiroidismo felino. Nuevamente una revisión geriátrica ofrecerá valores hormonales de T4 elevados. Un tratamiento específico podrá restaurar de nuevo la calidad de vida de nuestro gato sénior.

Existen otras patologías típicas de la vejez. Alteraciones diversas de órganos vitales que inevitablemente se han desgastado. Como hemos dicho, en la naturaleza significaría sin duda su final pero en los hogares resulta ético el tratamiento encaminado a salvaguardar su calidad de vida, es decir, no se pretende un récord de longevidad, únicamente que se sientan bien. Esto es el propósito, observar a nuestros mininos y revisarlos habitualmente en un Centro Clínico Veterinario, ellos,sin duda,se lo merecen.

Desde Purina y a modo de resumen se recomienda seguir las siguientes recomendsciones:

Proporcionarle los cuidados médicos apropiados: Los gatos de edad avanzada requieren visitas periódicas de control veterinario. Además de los exámenes y vacunaciones anuales, es recomendable hablar con el veterinario de las pruebas de detección en geriatría: valores sanguíneos (para evaluar las funciones renales y tiroidea), análisis de orina y exploración cardíaca, así como control del peso y de su estado físico en general. No debemos olvidar las vacunas, ya que su sistema inmunitario es menos resistente.

-Procurar que permanezca activo: La obesidad y la artrosis son dos de los problemas más corrientes en los gatos de edad avanzada, por eso es importante que hagan ejercicio de forma regular.

Hacerle seguir una rutina diaria: Seguir la misma rutina es fundamental para la salud física, mental y emocional del gato, ya que ello asegura su confort y le procura un entorno tranquilizador.

Cuidar su pelaje: Dentro del contexto de esta rutina, puedes procurarle una sesión de cuidados especiales cada semana. Tu gato puede ser menos ágil con el paso del tiempo y estos cuidados le estimularán y ayudarán a masajear sus articulaciones rígidas.

Asegurarse de que sus dientes y encías están saludables: Es importante que el veterinario preste cuidados dentales a nuestro gato de forma regular, ya que los gatos de edad avanzada son más vulnerables a las enfermedades de las encías y a la acumulación de sarro.

•Proporcionarle una alimentación adecuada: Además de los cuidados veterinarios periódicos, una de las cosas más importantes es comprender los cambios en las necesidades nutricionales de nuestro gato. En general, los gatos de más de siete años de edad empiezan a despreocuparse y como consecuencia, sus necesidades nutricionales ya no son las mismas. Los gatos de edad avanzada son menos activos y tienen un metabolismo más lento, por lo que necesitan un menor aporte calórico. Sin embargo, a esta edad es más importante que nunca dar al animal proteínas de buena calidad y de fácil digestión, para que le permitan mantener un buen estado general de salud.

Los alimentos preparados para gatos de edad avanzada están formulados de acuerdo con los cambios que aparecen en sus necesidades y hábitos nutricionales. De esta forma, nuestro gato continuará apreciando plenamente sus comidas, sin comprometer una falta de los elementos esenciales. Además, no debemos olvidar poner siempre a su disposición mucha agua fresca,ya que los gatos de edad avanzada necesitan beber más.

•Tener en cuenta sus necesidades fisiológicas: Al ir envejeciendo, los gatos tienen a veces la tendencia a hacer sus necesidades fuera de la bandeja sanitaria. Si esto ocurre, como simple medida de precaución debemos averiguar junto a nuestro veterinario si la causa no se debe a un problema de salud. Es recomendable cambia la arena de su caja con mayor frecuencia y utilizar una caja de mayor tamaño, pero de menor profundidad para facilitarle el acceso. Si el gato tiene la costumbre de hacer sus necesidades en el exterior, pero ha perdido algo su control, debemos pensar en utilizar una bandeja sanitaria.

•Cuida el confort de la casa: Es aconsejable -en invierno- disponer de un sistema de calefacción suplementario, como por ejemplo una botella de agua caliente dentro de una bolsa suave o una esterilla eléctrica calefactora que se active por presión. También debemos evitar los cambios o los entretenimientos ruidosos dejando que tu gato pueda estar en una habitación para él sólo cuando, por ejemplo, se organice una fiesta en casa.

ABC