El reto del campo / Pedro Piñate

El reto del campo / Pedro Piñate

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Sobre el desarrollo agropecuario y agroindustrial de Venezuela, mucho es lo que tenemos que hacer próximos a entrar en la tercera década del siglo XXI. Después de perder las dos primeras décadas y retroceder cuatro atrás en producción y productividad, es grande el reto del campo de aumentar en forma sustancial, sostenida y rápida, la producción agroalimentaria del país.  En ello no hay tiempo que perder dada la crítica situación de escasez y subconsumo de alimentos que sufre la población, debido tanto a la menor oferta como al encarecimiento que sigue a la hiperinflación y devaluación que acaban con el poder adquisitivo. Sin embargo llegados al último trimestre de 2017, todavía no se visualiza ningún cambio de políticas que puedan estimular una respuesta inmediata y masiva de agroinversión, fundamental para que el campo venezolano pueda reactivarse con la inmediatez que se necesita para elevar el menguado nivel que tiene la seguridad alimentaria.

De allí que desde el campo las voces se elevan llamando la atención de todos los actores  públicos y privados de la agricultura y alimentación de la nación. Los venezolanos de hoy y mañana necesitamos comer completo los 365 días de cada año. Ello implica la producción nacional de alimentos en forma costo-eficiente y competitiva en igualdad de condiciones con la producción importada que sea justo la necesaria para satisfacer la oferta al consumo normativo de la población. En esa dirección la política agrícola que es parte de la económica debe orientarse. El pragmatismo o sea la preferencia por lo práctico o útil, debe reemplazar la teoría inútil que tanto retrasa nuestro desarrollo agropecuario y agroindustrial.  

Venezuela cuenta además de extensas tierras aptas para agricultura y ganadería, con una importante fuerza de agricultores, ganaderos y agrotécnicos que esperamos las señales correctas para poner el campo de nuevo a producir. El reto del campo es inmenso como la disposición a invertir y trabajar para alimentar la nación e inclusive exportar. En ese objetivo siguen siendo clave las políticas que impulsen con preferencia nuestro desarrollo agropecuario y agroindustrial, no los puertos.  Mientras la escasez y el desabastecimiento como la desnutrición y el hambre, seguirán negando la debida seguridad alimentaria a los venezolanos.

ppinate@gmail.com

El Universal