Chile va por el control de olores en la porcicultura

Chile va por el control de olores en la porcicultura

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Ante los cuestionamientos generalizados por los “malos olores” que genera la industria, desde la Asprocer ya trabajan para medir, cuantificar y desarrollar tecnologías para la mitigación.

La industria porcina es una de las más cuestionadas ante los malos olores provenientes de sus plantas de procesamiento. Por lo anterior, hace tres años que las empresas socias de la Asociación Gremial de Productores de Cerdos de Chile (Asprocer) iniciaron un trabajo conjunto para la medición y cuantificación de dichos olores y la búsqueda de tecnologías eficientes en la mitigación.

Rodrigo Castañón, gerente general de la entidad, categoriza como“absolutamente necesario” la regulación de medidas de prevención así como el desarrollo de criterios y objetivos de calidad de aire. “De esta manera, se pueden garantizar las inversiones de las empresas y de las comunidades”, dice.
El señala como otro problema la falta de especialistas tanto como un significante desconocimiento a nivel nacional en materia de olores molestos. “Esto se agrava debido a que los criterios y enfoques en la gestión de olores más fiables usados a nivel mundial son de reciente data y hemos sido tardíos como sociedad en el entendimiento y transferencia de ellos a Chile”, informa.

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En los últimos tres años, menciona Castañón, la industria porcina chilena ha invertido casi US$16 millones para estudiar más a fondo las emisiones odorantes, monitorear el impacto en las comunidades vecinas y buscar alternativas tecnológicas a selectos procesos.
Durante el mismo período, agrega, las empresas del país han invertido US$34 millones en sistemas tecnológicos para mejorar el desempeño de biodigestores, plantas de lodo activado, lombrifiltros, humificadores, filtros y biofiltros de aire, entre otros, para reemplazar las tecnologías existentes, o bien, mejorar la gestión de los estiércoles.
“El olor considera un factor estresor ambiental, así como la luz y el ruido”, enfatiza. “Esto significa que tiene incidencia en la salud y dependiendo del tiempo de exposición, frecuencia, intensidad y el carácter del olor, agradable o desagradable, puede afectar la calidad de vida de las personas”.
Vale señalar que Asprocer se desempeña para desarrollar una industria sustentable en los ámbitos ambientales y socioeconómicos. Ese ha sido el espíritu de los acuerdos de producción limpia (APL) que el sector ha suscrito a la fecha. Por otra parte, la entidad chilena cuenta desde 2013 con una estrategia de sustentabilidad y así persigue la eliminación de brechas existentes para gestionar adecuadamente los olores a nivel industrial y nacional.

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