Escenarios del país: La tecnología de las cadenas de bloques

Escenarios del país: La tecnología de las cadenas de bloques

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El auge de la revolución digital de las últimas dos décadas y la reafirmación de patrones económicos basados en el conocimiento, está creando un rediseño en la estructura de la economía, incidiendo notablemente en la globalización financiera y generando nuevos retos en el mundo de las finanzas, el comercio y la industria.

Desde los años ’80 del siglo XX, se realizaron intentos por crear una red descentralizada. Su origen se remonta a aquellos pioneros que utilizaban la web y el software como un mecanismo que posibilitara el intercambio de valores y servicios entre dos participantes, sin necesidad de recurrir a intermediarios. Ello requería, la creación de una base de datos segura, que fuera distribuida, de manera que no estuviera bajo el control de un ente centralizado. Así surgió la tecnología de las “cadenas de bloques” -conocida como blockchaine las cuales, incorporan un protocolo y unas normas que permiten la legitimación y la afiliación de nuevos participantes al registro, generando una secuencia de operaciones, llamadas bloques, que se vinculan unos a otros.

Surgen las criptomonedas: el Bitcoin

El primer producto revolucionario de la tecnología blockchaine aparece en enero 2009. Es la creación de un desconocido programador -o equipo de programadores- que bajo el seudónimo de SatoshiSakamoto producen la primera moneda digital o criptomoneda: El Bitcoin, un símbolo digital, sin contrapartida física, que puede ser intercambiado a través de internet. Al contrario de las monedas tradicionales, el Bitcoin no requiere ser emitida por una autoridad financiera o una entidad bancaria. Su funcionamiento descansa en un protocolo público con un mecanismo de autorregulación que emplea la criptografía como mecanismo de seguridad. Blockchaine, facilita las transacciones financieras, de manera anónima, sin necesidad de recurrir a intermediarios. Se realizan en línea peer-to-per de forma instantánea.

Desde su aparición, el Bitcoin propició debates y críticas, tantas como la euforia que despertó. Algunos países recomendaron no usarla e incluso, la prohibieron. Sin embargo, generó un boom disruptivo que impulsó la creación de nuevas criptomonedas: el Litecoin, el Ethereum, el Darkcoin, el Peercoin, el Ripple, el Nem, el Dash, el Iota… Según Tecnobitsexisten más de 200 de estas monedas digitales operativas a nivel global para el mes de Agosto 2017.

Las criptomonedas, han venido operando al margen de las monedas fiduciarias existentes, y sus valores están regulados por la ley de la oferta y la demanda, como sucede con cualquier otro insumo intercambiable en los mercados: petróleo, oro, café, arroz, divisas, etc. El Bitcoin, comenzó con un valor de algunos céntimos de dólar, para llegar a cotizaciones de miles de dólares, por lo que es altamente apetecido en los mercados especulativos. Para muchos analistas, constituye la nueva tendencia tecnológica que habrá que estar monitoreando.

Si se mantiene en el tiempo la propensión que orbita alrededor de la eliminación programada del dinero en efectivo, las criptomonedas podrían constituirse en el dinero del futuro, lo que impulsaría su uso y las oportunidades de inversión en las mismas.

La blockchaine en el futuro

El furor que se creó con el uso del BItcoin y otras monedas virtuales, permitió mostrar la potencialidad de la tecnología de las cadenas de bloques, que al basarse en un sistema de registro de transacciones digitales descentralizadas, seguras y confiables, posibilita reducir costos e incrementar la velocidad de las operaciones, extendiendo su aplicación en otros contextos de gestión. Originalmente usado en el sistema financiero, comienza a demostrar su utilidad en los sistemas inmobiliarios, tributarios, contables, bursátiles.

SanderDuivestein y Patrick Savalle se refieren a la tecnología blockchaine como inspiradora de la “tercera democratización tecnológica” ó democratización de las finanzas; prosecución de la democratización de la información creada por Internet, y de la impresión 3D que democratizó las manufacturas. (Duivestein&Savalle: “Bitcoin, it´s the plataform, not the currency, stupid¡”TNW 15 Feb 2014)

La Asociación de Bancos Suizos, así como el británico Barclays han manifestado su disposición de incorporar esta tecnología a las operaciones bancarias. Banco Santander estimaba en 2015, que su uso podría ahorrar hasta 20 mil millones de dólares para 2022, provenientes de velocidad en los sistemas, mejoras en los servicios bancarios y disminución del riesgo de fraude (Le Temps, 06 Nov. 2015). El diario español Expansión estimaba que “puede propiciar el empujón definitivo para la digitalización de la banca, lo que le permitiría mejorar el servicio a los clientes y aumentar la eficiencia” (Expansión, 03 Sept 2017)

Al margen del sector financiero, se espera que esta tecnología tenga múltiples aplicaciones, tantas como la digitalización de las empresas e instituciones avance. Así, CB Insighs.com ha diagnosticado su uso en variados y heterogéneos sectores: ciberseguridad, seguros, registros académicos, plataforma para ventas y alquiler de vehículos, procesos electorales, contratos inteligentes, música on line, comercio de acciones, generación de energía descentralizada, análisis de consultoría y pronóstico, gerencia deportiva, sector salud, almacenamiento de información, compra y ventas al menor, financiamiento, manejo de recursos humanos, sector público, etc. (CB Insights: Banking Is Only The Beginning: 30 Big Industries Blockchain Could Transform. 25 Agosto 2017)

El diseño de proyectos que incorporan la tecnología de las cadenas de bloques se ha multiplicado en los últimos años. En la medida en que se superen los escepticismos lógicos, la tendencia parece apuntar hacia su mayor difusión global, creando un cambio estructural de gran dimensión.

El Impulso / Rubén Orlando Noguera