El barco perdido / Pedro Piñate

El barco perdido / Pedro Piñate

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La economía venezolana es como un barco perdido a punto de naufragar. El capitán y sus navegantes mantienen inalterable el rumbo equivocado hacia el naufragio mientras los pasajeros desesperados protestan sin ser oídos. Del cómo llegamos a esta situación de crisis es historia conocida que no hace falta aquí de nuevo contar. Por el contrario, del cómo y cuándo saldremos de ella, si debemos ocuparnos en encontrar respuestas. Son muchos dentro y fuera del país interesados en conocerlas aunque dada la complejidad de las soluciones, las respuestas no serán precisas sino aproximadas. El barco de nuestra economía hace ya tiempo hace aguas. Su flotación que es también la del gobierno, es un inverosímil caso financiero-político internacional donde los principales prestamistas y tenedores de deuda o sea los acreedores, cual interesados jugadores le dan flotabilidad mediante sus apuestas mientras pueda seguirles siendo muy rentable.

Así el barco se hunde pero ellos constantemente lo achican. Saben que su hundimiento es también el de ellos pues hay mucha deuda ilegítima que después la nación no va a reconocer ni pagar. Por otra parte el capitán y sus navegantes no paran de gastar a manirrota sin tener de dónde más sacar. A expensas del hambre y miseria de los pasajeros pagan deuda con más  endeudamientos a altísimos intereses, que sin autorización de la Asamblea Nacional, no serán reconocidos. Total pensarán ellos, no van a estar aquí cuando al vencerse vengan los acreedores a la nación cobrar.

Por otra parte está el petróleo y los intereses de los principales países que lo compran y pagan como Estados Unidos, o de aquellos cómo Cuba y otros en El Caribe que prácticamente se les regala. A los fines de su abastecimiento petrolero, el barco de nuestra economía debe flotar hasta más no pueda. Al respecto Venezuela, su gobierno y los venezolanos somos materia de los intereses de naciones tan opuestas como Rusia, China y Estados Unidos, por solo nombrar algunas involucradas. De pesar más los intereses externos sobre deuda y petróleo que el interés nacional por libertad y democracia, saldríamos de la crisis solo cuando los intereses externos determinen perdido por insostenible al barco de nuestra economía. Entonces la salida y cambio de gobierno seguiría.

ppinate@gmail.com

El Universal